martes, 6 de agosto de 2013

La caspa


Todo conflicto lleva incorporada una batalla cultural y estética que podríamos decir que anticipa el desenlace, si atendemos a la historia.

En la guerra quijotesca que el pujolismo, en todas sus manifestaciones y secuelas (porque lo que vive Cataluña no es una ola independentista, sino una era de pospujolismo frenético y rabioso tras los siete años de destierro que impuso el tripartito), ha ideado contra las Españas, la batalla estética está dominada, curiosamente, por esa categoría cultural tan española que llamamos “caspa”.

El discurso, basado en atribuir a toda la cultura española la categoría de “casposa” para liquidar su presencia en Cataluña, ya lo conocemos: las corridas de toros son caspa española; los correbous, alta cultura. El folklore español, caspa. La televisión española, caspa (en Cataluña solo se ve televisión de calidad, da igual lo que digan las audiencias) y la prensa, más caspa, una caspa cavernaria y manipuladora opuesta a la neutralidad informativa que un organismo político como el CAC y las millonarias subvenciones de la Generalitat garantizan en Cataluña. Hay mil ejemplos.

Durante nuestros particulares treinta años de paz, la Generalitat y TV3 se han encargado de señalar la caspa que impregna todo lo español y a la vez de definir un modelo estético diferenciado, en un intento no solo de distanciarse del enemigo, sino, lo que es mucho más importante, de construir un “pueblo” sin fisuras internas estéticas ni de ningún otro tipo, que es al final lo que persigue cualquier nacionalismo, de manera que todo territorio que no se someta a los dictados culturales nacionalistas, ya sea Tarragona u Hospitalet de Llobregat, es también, irremediablemente, caspa. Cataluña, que quede claro, es culturalmente un solo pueblo, pero sobre todo es un pueblo sin caspa.

La aceptación sin más de ese discurso ha conllevado, como decía, la invisibilidad de cualquier vestigio español en Cataluña (es la presión cultural, mucho más efectiva que ninguna otra, la que ha conseguido que anomalías como que la lengua de uso mayoritario sea sistemáticamente vetada en los medios públicos no provoquen ninguna reacción ni en Cataluña ni fuera de ella) y la imposición de unos modelos estéticos únicos, dirigidos desde el poder y, en consecuencia, rancios, mediocres y anacrónicos, pero aceptados como cultura de primer nivel solo por el hecho de ser cultura catalana.

Recientemente, el festival Catalunya vol viure en llibertat, auspiciado por el diario EL PUNT AVUI (el mismo en el que una viñeta de Joan Antoni Poch hacía chanza de la tragedia de Santiago para ridiculizar la marca España), nos ha brindado una excelente oportunidad para observar esos modelos estéticos en su máximo esplendor: banderas hasta en las chanclas, politización de la cultura popular, exaltación del “futur” a través de la utilización de los niños, grupos musicales sin el menor valor artístico y con nombres tan espeluznantes e ilustrativos como Poble que Canta... Las señas de identidad, en definitiva, de ese movimiento estético pobre y unificador que se ha erigido en la única cultura catalana válida, aniquilando al resto bajo la etiqueta de “caspa”, como si el festival Catalunya vol viure en llibertat no fuese todo él un monumento a lo rancio como no veíamos desde el Franquismo.

Que casi nadie cuestione con argumentos la imposición e institucionalización de algo tan cutre y se califique de caspa cualquier cosa que provenga del resto de España es la primera batalla ganada del nacionalismo. Hay otras, pero España ha perdido ya una de las más importantes. Se perderán más en los próximos años si no hay nadie capaz de entenderlo y de reaccionar a tiempo.

23 comentarios:

  1. El independentismo en Cataluña o cualquier otra comunidad no se puede argumentar desde la base del menosprecio y la desvalorización hacia lo español. Cataluña y la lengua catalana son una especificidad de España con elementos diferenciados como cualquier otra área de la geografía peninsular. Tampoco se puede basar en hipótesis históricas, porque en la historia siempre hay un antes interminable y en cual de ellos tenemos que fundamentar el origen. No hace falta insultarse ni faltarnos el respeto mutuamente, porque ademas nadie puede decir donde termina su españolidad y donde empieza su catalanidad. Los catalanes queremos la independencia y punto. Y tenemos nuestras razones,que tienen que ser escuchadas y respetadas. Queremos tener nuestra propia imagen internacional aunque sea tan pequeña que cuando salgamos al extranjero tengamos que decir, -si es éste país que está al noreste de España, - y el que venga a Cataluña será recibido como es de factura en cualquier país civilizado, se le hablará la lengua con la que mejor podamos entendernos y el que se quede a vivir en ella tendrá que adaptarse al catalán como lo haría en cualquier otro país del mundo. Este aspecto de lengua mayoritaria tan anclado en la mentalidad española no es de recibo en ninguna parte y por muchos quinientos millones de hispano-parlantes que haya en el mundo y que nosotros solo seamos a lo sumo cuatro millones, nos importa un comino que el español se hable en cuarenta países, como les importa un comino a los letones y a los lituanos y a los estónianos que no son mas que unos centenares de miles frente a los más de trescientos millones de rusoparlantes. Y en Letonia se habla en letón, y hasta los rusos lo respetan. ¿Porque no habrían de hacerlo los españoles?. Seremos independientes y seguiremos viajando por España y disfrutando de su geografía de su cultura y de su historia como dos hermanos que cada uno vive en su propia casa y por favor dejémonos de caspa, de panderetas, de castañuelas y de toros, porque España también es Isaac Peral, Severo Ochoa, Ramon y Cajál, Juan de la Cierva, Góngora, Cervantes, Picáso, Dalí por no citar todos estos que vienen a la memoria sin tener memoria. "Catalunya será independent.

    ResponderEliminar
  2. "Los catalanes queremos la independencia y punto", dice el Roch en nombre de todos los catalanes.

    ResponderEliminar
  3. Una parte muy importante sí quiere la independencia. Y en el Parlament, institución donde se ve representada la voluntad de los votantes se traduce en un 70%.
    Estoy muy de acuerdo en lo de la caspa. España es muchas más cosas de alto calado cultura, igual que en Cataluña.
    El día de mañana, con la independecia en la mano seguiré teniendo los mismos amigos en Madrid, Ourense o Cádiz. Ellos respetan nuestra opción aunque no la comparten y no por eso se levantará un muro que haga desaparecer nuestra cordial amistad.

    ResponderEliminar
  4. Es admirable cómo se puede hablar tanto del tema, sin analizar las causas de fondo: Qué trato ha dado el Estado a Catalunya para que se produzca el impresionante auge del soberanismo ? Si no te acercas a la respuesta, NUNCA comprenderás mínimamente la cuestión.

    ResponderEliminar
  5. En Cataluña llevamos 35 años con propaganda nacionalista desde el gobierno autonómico y municipal. A bombo y platillo por los 7 canales de TV3/TVC, radios, etc. Alimentando el complejo de inferioridad, con arrogancia, queriendo demostrar continuamente ser "mejores" que el resto de españoles. Es enfermizo.

    Ay, qué mala que es la propaganda.

    ResponderEliminar
  6. Los estados de opinión no surgen por generación espontánea, aparecen a partir de la constante repetición de una idea a través de los mecanismos de propaganda de una comunidad: prensa, escuelas, administraciones, clubs deportivos, etc. Pujol y sus criaturas son alumnos aventajados en la utilización de técnicas goebbelianas de manipulación, y con esto no quiero decir que estos pobres diablos sean nazis, Déu nos en guard.

    No se puede hacer un referéndum en una comunidad autónoma en la que no hay un sólo medio de comunicación que no esté al dictado del poder establecido. En Cataluña es imposible debatir nada sobre la independencia ni sobre cualquier otro tema mientras no exista prensa libre, para empezar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La manipulación es utilizada por ambos bandos. Esto es Política y por lo tanto la búsqueda del Poder. El mundo funciona así. Desgraciadamente...

      Eliminar
  7. La nación es una construcción identitaria marcada por la Historia. Tanto la española como la catalana. El menosprecio de la cultura ajena, por mucho que le duela a quien la defiende, es la forma en la que las naciones se autoafirman. La intensidad más o menos agresiva con la que se realice depende de la posición, también, más o menos agresiva con la que se defienda la identidad mayoritaria. La "caspa" es una de las formas que toma la burla a la cultura mayoritaria.

    El Estado parece ser la institución a través de la cual las gentes de este mundo han decido organizarse. La coincidencia de la nación con la institución del Estado da coherencia y estabilidad a la realidad internacional. En la medida en que el nacionalismo catalán venza al español se dará una solución u otra a la cuestión de la independencia.

    Buscar agriar la discusión con meros recursos retóricos es infantil.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La teoría nacionalista define la historia como una lucha de pueblos por construir naciones, exactamante igual que el marxismo la define como una lucha de clases por dominar la economía. Ambos son dogmas solo compartidos por sus correligionarios ideológicos.
      Yo defiendo la idea de España como superación de los nacionalismos identitarios ibéricos, así como la idea de Europa como superación de los nacionalismos históricos europeos. En política, apelar a las identidades colectivas, es una regresión a la tribu. Caracalla en el año 212 concedió la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del imperio. Que 1800 años depués todavía haya gente que piense como los Ilerdetes, los Vacceos, o los Luistanos, demuestra que la civilización es un concepto que ha de ser defendido día a día en todos lo ámbitos frente al oscurantismo identitario.

      Eliminar
  8. Está muy bien el artículo, pero hay una cosa que falta.. Esa diferenciación catalán (cool) español (caspa) está encabalgada en una sobreactuación muy del estado español (?). Este es el único país del mundo en el que la caspa es una categoría cultural; desde ozores hasta luis carandell, de las pinturas negras a la revisitación irónica de nuestro imaginario popular, el español disfruta refocilándose en lo castizo, lo cutre, el fary y el mariquita con bigote con una camiseta en la que ha serigrafiado una portada del Hola!.

    Y luego está el tremendismo, el miré los muros de la patria mía... Esa sobractuación en el defecto, en lo terrible que anida en lo español es también característica de la raza. Y esa sobreactuación se manipula desde los *entes* periféricos para machacar el concepto España..

    Más divertido aún, es cuando el nacionalismo se agarra la cabeza melancólico y comprueba como España los contaminó. Era la teoría de Arzallus: el vasco, cuanto más brutal y arriscado, más español. Y así la ETA -guerrilla- y así la intransigencia y el fanatismo. Incluso Arcadi ha caído muchas veces en ese tipo de gilipollez. Recuerdo que decía que Laporta no era más que un chulo español. No te jode.

    Que no hombre, que para ser un chulo español le falta el palillo en los dientes y la bragueta entreabierta. Laporta tenía clase, era mediterráneo.

    El palabro España como escombrera. Es eso.

    ResponderEliminar
  9. Impecable artículo.
    El nacionalismo en su estrategia de propaganda es bipolar: tan pronto se dedica a caricaturizar y ridiculizar de una manera soberbia, arrogante, xenófoba y racista hasta extremos inauditos todo lo "español" (incluso aprovechándose de la tregedia de Santiago para la mofa cruel), como se pone la máscara de plañidera étnica: se disfraza de un buenismo pseudodemocrático y de un victimismo empalagoso, una versión política del chantaje emocional de villana de culebrón para culpabilizar a todo aquel que no se someta a sus caprichos delirantes.
    Al nacionalismo hay que combatirlo en sí, por lo que es: el independentismo no es más que un paso, extremadamente radical y traumático eso sí, pero necesario,para la implantación de su programa máximo de ingeniería social y totalitarismo etnicista.
    El nacionalismo necesita vía libre para someter a la socidad según sus dogmas esencialistas, y las leyes españolas empezando por la Constitución son un contrapoder demasiado poderoso. El estado de derecho es un lastre frente al estado nacional que ellos quieren implantar.
    Pienso que es un deber cívico de todo demócrata auténtico oponerse a las maquinaciones nacionalistas y no solo a su proyecto secesionista, ya que cualquier paso del nacionalismo es excluyente, busca reducir el pluralismo y la libertad, y degrada la democracia, la castra, la pervierte y la somete porque en esencia, la democracia liberal siempre acaba siendo incompatible con el sueño de colectivismo étnico nacionalista.

    ResponderEliminar
  10. Te animo a que mantengas este blog y seas incansable denunciando la farsa nacionalista. Durante 30 años desde la política española se ha sido demasiado condescendiente con los nacionalismos, y eso se ha contagiado a una sociedad adormecida y con poca conciencia cívica y democrática. Se ha instalado una especie de pasotismo y fatalismo ante las ofensivas de los nacionalistas, pensando que mientras no nos pegaran un tiro en la nuca, o incluso sin nos lo pegaban, tenían algo de derecho y algo de razón en su delirio irredentista. Hay que desmontar todo ese mito. No hay nacionalismos moderados sino contemporizadores por necesidad en espera de una oportunidad mejor para poder mostrarse tal cual.
    Me río de todos aquellos que alababan el "sentido de estado" de un nacionalista identitario como Pujol.
    Bueno ya vemos lo que son, ya se han quitado la máscara. Aunque tarde, nuestro deber es decirles alto y claro que no, que no solo somos contrarios a la independencia sino a toda su mitología nacionalista y que nos oponemos a toda su pedagogía del odio y sus experimentos de ingeniería social.
    Y que la matraca del déficit fiscal no sino una patraña para ocultar su secesionismo identitario tras una aparente fachada de racionalismo economicista, para ver si cuela y le venden la burra del negocio independentista analfabetos funcionales.
    Hay que decir alto y claro que cualquier secesión traerá miseria excepto a unos pocos oportunistas y vividores con apelllidos de sobra conocidos, que Cataluña no es, ni nunca ha sido Dinamarca pero puede acabar siendo Kosovo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy de acuerdo en todo lo que planteas y te agradezco mucho que te hayas pasado por aquí y tus impecables intervenciones.

      Eliminar
    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    3. Demasiado condescendiente significa haber negociado el vaciamiento del estado con partidos nacionalistas que solo buscaban la destrucción de ese estado, haber cedido competencias vitales a cambio de votos cuando el PP y el PSOE necesitaban a unos nacionalistas sobrerrepresentados para gobernar, haber llamado a Pujol y cia "hombres de estado", no haber opuesto un discurso firme y elaborado de defensa de la integridad de España frente a la constante propaganda nacionalista asumida incluso por tipos como ZP que hablaban sin sonrojarse de España como "nación de naciones" y promovieron que se aprobara un Estatuto claramente inconstitucional sabiendo que tendría que ser forzosamente recortado.
      El mismo hecho que no des crédito a lo que escribo demuestra hasta que punto nadie ha osado confrontar los dogmas nacionalistas, que se han dado por buenas cosas que no son más que mitologías identitarias, que se os ha tratado con un cuidado exquisito, como a niños mimados casi pidiendo por favor que no os volvieráis terroristas o independentistas. Y así nos ha lucido, cuando habéis convertido la educación pública en adoctrinamiento, habéis controlado todos los medios de comunicación regionales y os habéis sentido fuertes, habéis completado la deslealtad. Ya no hay que fingir ni negociar. Habéis roto unilateralmente la baraja y solo queda la confrontación total.
      No, en España no hemos inventado la democracia, la inventaron en EEUU hace 240 años y en nombre de esa democracia Abraham Lincoln, uno de los héroes nacionales americanos más aclamados acabó militarmente sin más miramientos con el único intento secesionista que han sufrido los EEUU en su corta historia como nación.

      Eliminar
    4. Exigiendo la independencia, amenazando con una declaración unilateral ¿qué margen para la negociación y el acuerdo queda? Ninguno. Si os creéis vuestra propia propaganda y pensáis que solo unos nostálgicos franquistas van a oponerse a vuestros planes de liquidación de España os equivocáis de cabo a rabo. Romper un estado de 5 siglos no es algo líquido y virtual, es algo traumático, duro y áspero, es un conflicto de primer orden que trasciende la lógica lucha partidista. Habéis convencido a muchos de que la independencia será sencilla, que Europa y el mundo la apoyará, que ningún demócrata pondrá objecciones y que España acabará cediendo. Es lo peor que os podía pasar. Os habéis creido vuestra propia propaganda y estáis actuando completamente fuera de la realidad. Completamente.

      Eliminar
    5. Nigromante apresurado, me interesaría contactar con usted.

      Eliminar
    6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    7. Don Jaume: aquí todos pagamos religiosamente ¿o me acusa usted de defraudar al fisco? y le aseguro que en los impresos de hacienda nunca veo una casilla que diga que si uno es de Cataluña se le gravará con un 12% más. El 3% creo que es lo que se lleva(ba)n sin embargo crudo los de CiU y se le echó tierra encima por "patriotismo".
      Hombre, el anticatalanismo no ha hecho falta promoverlo. Ya lo hacen ustedes solitos los nacionalistas de una manera impecable. A la gente no le suele sentar bien que le digan que no por no querer, no quieren ni compartir el mismo estado con ellos. Al menos el aire que respiramos y el sol que nos alumbra sí, pero porque no tienen más remedio, que si no ya estaban pidiendo uno diferenciado, como la lotería. El comportarse así suele caer mal, que quiere que le diga. En Valladolid y en la Conchinchina.
      De todos modos no se confunda: antinacionalismo no es anticatalanismo, aunque ustedes llamen catalanismo a lo que no es más que nacionalismo puro y duro.
      Lo de sus sentimientos pues bueno, son muy respetables, pero son suyos. No se ponen fronteras para no herir los sentimientos de unos pocos. Porque sinceramente, sentimientos tenemos todos, y si nos ponemos sentimentales, podemos acabar como en Sarajevo, y no creo que sea cuestión de eso. En política mejor ser racionales y los sentimientos los reservamos para decirle cosas al oído una noche de luna llena a la mujer.
      La anécdota de Gandía: mire que intenta ponerle dramatismo, pero la verdad es que le queda muy flojita. Yo he escuchado a algunos del Atletí insultar en términos muy duros a los del Madrid el día del partido y aún así compartimos no ya estado, sino ciudad, barrio y calle. Y tan amigos, o no, pero no vamos por ahí reclamando el apartheid de la independencia. Así que aunque consiguiera convencerme de algo tan disparatado como que los nacionalistas catalanes son el único grupo humano que nunca insulta al adversario, de ahí a justificar la ruptura de España, como que no.
      De todos modos yo sé que aunque no tuvieran enemigo se lo inventaban. Si no existiera el anticatalanismo lo inventaban, y si existe, lo alimentan. Para justificarse y porque se crecen en la bronca. Como no, si lo que buscan es la ruptura, la quiebra de la convivencia. Y lo mejor para eso es caer mal, para que acaben hartos de ti y te echen, aunque sea a patadas. Habrá quienes se sientan provocados por esa actitud como la de quemar pantallas en Cataluña para que la gente no pueda ver jugar a la selección española. Pero ya le digo que en política hay que tener la cabeza fría y dejar los sentimientos a un lado, porque si no, acabamos como en Srbrenica, seguro.

      Eliminar
  11. Muchas gracias a todos por intervenir y por el nivelazo de los comentarios.

    ResponderEliminar
  12. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar